Por: Anddy Landacay Hernández
Mi primer “encuentro con Dios” sucedió a los 6 años cuando le pregunté a mi santa madrecita de donde venían todas las cosas. Ella, muy convencida de sus palabras, me dijo: Diosito es el creador del mundo y él mira todo lo que haces, si te portas mal, él te puede castigar. Aquel día, sin proponérselo, mi madre me brindó el principio teológico más extraordinariamente simple: Dios existe, sí, y es una especie de Gran Hermano que nos vigila hasta cuando vamos a cagar. Continuar leyendo ‘Yo soy ateo…¡gracias a Dios!’
14 de febrero no es solo el Día de San Valentín. Es también el día de las hordas de vendedores de rosas, de los comerciales dulzones de televisión; es el día de de los hostales congestionados, de los matrimonios masivos y de las tarjetas de Pucca con globitos de Hello Kitty. Es la fecha creada para que las parejas griten a los cuatro vientos que se aman y demuestren de mil maneras que la huachafería no tiene límites.
Lo primero que sentí al saber que iba a ser padre fue miedo. Sí, un miedo del carajo. Nada de mariposas en el estomago, ni estrellitas en el corazón. Perdonen mi realismo. Es que en un poema se puede ser romántico, pero en la vida real las oscuras golondrinas sirven para hacer estofado y las piedras blancas se usan para hacer pachamanca. Así es. Cuando me dijeron que iba a ser padre, sencillamente, me cagué de miedo.
La boda de Reimond Manco es la noticia del mes. Qué coño importa si los aspirantes a contralores mienten en sus currículos, o si aparecen nuevos “petroaudios”; el tema de conversación obligado, el chisme impostergable es, sin duda alguna, la unión entre el mozuelo del PSV Eindhoven y la modelo rompe-concentraciones Fiorella Vento. 



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